Un año nuevo más… ¿qué más da?

Por Elena

El comienzo de año es tan poderoso en ciertas personas –entre las que no me incluyo- que me sorprende que no sea un comportamiento social más estudiado. No se confundan, esta no es una columna de año nuevo, sino que de comienzos de ciclos.

¿Recuerdan que el 31 de enero todos hicieron promesas y planes para el 2015?  ¿alguien las ha cumplido? Ya van tres meses y apuesto que todo sigue igual. Que sea nuevo el dígito en el calendario no le asegura a nadie que nada vaya a ser distinto.

Hace poco me di cuenta que llevo un año publicando mi vida en este sitio y comencé a pensar que este es mi inicio de ciclo, mi momento de hacer resoluciones. Mi propio año nuevo.

En general me parece excelente que la gente quiera hacer cambios y mejorar, hacer planes y tener metas. Lo que me parece mal es que tenga que ser sólo en año nuevo, porque se convierte en algo que todos hacen y que nadie cumple. Casi como un patrón adquirido en el tiempo que te obliga a hacer listados de promesas que no cumplirás y compartirlas con todos.

Mejorar la vida, cambiar, hacer planes, eso no es el año nuevo, es cualquier día mientras se tengan ganas, energía y la convicción de que es lo correcto. No puedo evitar pensar donde estaba un día de marzo hace un año atrás. Tenía el corazón hecho bolsa. No tenía casa. No tenía nada y no sabía con qué me encontraría en mi nuevo desafío laboral. Y aquí estoy, de vuelta de mis primeras vacaciones y con un año completo de publicaciones acá. Además tengo mi casa, mis logros, mi gata, mis amigos, mis cosas…

Y me entró un pánico enorme cuando me di cuenta que era feliz.

Lo que da miedo no es ser feliz en si mismo, no es miedo a la felicidad propiamente tal. Lo que da miedo es arruinarlo. Y todos sabemos que tengo una capacidad increíble para hacer eso. Suelo echar a perder los momentos tiernos con comentarios estúpidos. Suelo meter la pata cuando menos hay que hacerlo. Generalmente actúo de manera errática por miedo a lo que pueda salir mal…

Y cuando tienes todo un año por delante comienzas a darte cuenta que toda la felicidad que fuiste logrando los 12 meses anteriores con mucho esfuerzo, pueden irse al carajo en un minuto. Eso da miedo.

A veces la miseria se ve como un lugar más seguro.

Lo que quiero lograr este año, desde este, mi año nuevo personal, es que las cosas sigan como están, al menos un rato más. Hace tiempo que no me sentía mínimamente estable. A lo mejor eso me pone feliz. Claro que quiero hacer nuevas cosas, tener un nuevo trabajo, crecer como persona, pero el grueso que he construido con mis amigos, con mi ritmo de vida, conmigo, es algo que no había disfrutado así en demasiado tiempo como para pretender modificarlo.

La Elena que empezó a escribir acá en marzo del año pasado no es la misma que escribe ahora. Se parecen en muchas cosas, pero creo que cambió en muchas a la vez. Y son los cambios los que me gustaría mantener.

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