Perdí mi virginidad con un idiota

Por Elena 

Últimamente he tenido varios club de Lulú, una experiencia totalmente nueva para mi, tengo que asumirlo, ya que la mayor parte de mi vida me he juntado más con hombres que con mujeres, supongo que porque tenemos más cosas en común: música, cerveza, competencias absurdas de quien eructa más fuerte… pero de un tiempo ha esta parte he comenzado a disfrutar nuevamente de la compañía femenina, los viernes de salidas tranquilas a tomar un par de mojitos y a hablar mal del sexo opuesto por horas.

De todas esas reuniones sociales que me han tenido muy ocupada en las últimas semanas se desprende una conclusión a la que he llegado con cierto quórum.

La mayoría de las mujeres perdemos nuestra virginidad con un idiota.

Sí, tal y como lo leyó. La virginidad, la flor, nuestra primera vez, aquello que desde la tierna infancia- bueno, desde la complicada adolescencia- nos enseñan que es como un regalo que debemos guardar, preservar y mantener para el hombre adecuado, la mayoría de nosotras hemos sido lo suficientemente imbéciles como para dársela a un mal parido que no se la merece.

Hace unas semanas estábamos en un bar con un par de amigas y el tema salió a la palestra. Me hizo sentir menos sola darme cuenta que no era la única que lo sentía así, que años después de haber perdido la virginidad mira hacia atrás y dice “Uhmmm, creo que no tendría que haber sido con él”, aun cuando en ese momento las hormonas y las ganas te decían lo contrario.

Igual mi virginidad la perdí bien grandecita con mi primer pololo, pero no es la edad la que me molesta, sino la persona; aunque si somos totalmente honestos, por sobre la virginidad, me molesta haberme involucrado con ese individuo. Creo que ya lo había comentado.

Pensándolo con cabeza fría, aun cuando mi segundo pololo y yo también terminamos de mala manera, no me hubiese molestado perder mi virginidad con él. Es que el primero fue bastante infernal.

De partida, ahora me doy cuenta que desde que nos pusimos a pololear era tema recurrente de conversación. Primero no me creía que era virgen porque ya tenía más de 20. Segundo, cuando se lo dije lo único que quería era tirar conmigo, como si quitarme la virginidad fuese la meta de la relación. Lo peor fue que cuando finalmente nos acostamos, le muy mal nacido no me creyó porque no había sangrado. ¿Por qué carajo no terminé con ese pelmazo antes?.

Y la primera vez… ni cercana a como te la pintan en las películas. No hubo ni velas, ni flores, ni mucho romance, ni cámara lenta ni nada. Hubo un motel en oferta, 5 horas por el precio de 3, una pieza helada y un idiota que quería en mi primera vez demostrarme todos sus conocimientos de tantra. Lo único que yo esperaba era que terminara luego, fue terrible, lo recuerdo y me duele. Es más, me atrevo a pensar que ese idiota me arruino el sexo por años.

Así que cuando descubrí que a otras mujeres les habian pasado cosas similares e incluso peores ¿Cómo no iba a sentirme menos sola?

Luego de compartir nuestras experiencias llegamos a una interrogante que no logramos dilucidar. Claramente nuestras expectativas fueron más altas que la realidad y nuestras opiniones tienen el sesgo de haber tenido horribles rupturas con los hombres involucrados en el proceso, pero independiente de aquello ¿nos venden la virginidad como algo más importante de lo que realmente es o es que con los años se le pierde el peso a algo que de verdad es significativo?

¿Esta sobrevalorada la virginidad?

Pienso ahora, con la sabiduría y la objetividad que dan los años y no sé si realmente me acosté con mi primer pololo porque lo amaba y quería compartir esa experiencia con él o si simplemente estaba cansada de ser virgen y quería salir de la duda. Suena horrible, pero es cierto. Y no lo sé.

¿Me aterrorizó llegar a los 30 virgen, o a los 40 como la película?

Tengo otra duda ¿para los hombres es igual de importante la primera vez? ¿La planean o simplemente esperan que ocurra luego? ¿hay tanta presión sobre como debe ser como nos pasa a nosotras?

Claramente no se puede retroceder el tiempo y es una perdida de energía llorar sobre la leche derramada. Tampoco estoy segura si de poder volver atrás me detendría de acostarme con mi primer pololo y de perder mi virginidad con él, puede que en el momento si haya sido importante para mi.

Lo que sí sé es que ahora que lo recuerdo, no me gustó para nada y hubiese sido lindo que fuera de verdad especial, más que mal, si era mi primera vez.

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