Moca: “Se puede vivir bien de la música, pero hay que ser organizado”

Moca es una cantante que, aún acompañada sólo por un músico en escena, es capaz de llenar el escenario con su voz y personalidad. Sus espectáculos más conocidos dentro de la escena local la han llevado a destacar como intérprete del repertorio francoalemán de la entre guerra.

Podríamos decir que Moca viene de una familia donde la música y el arte se transmite por herencia, su papá fue parte de Los Ramblers y de los Red Juniors. Pero no. Para Moca es la música quien te elije y te hace un canal:

La música se interesó en mi en algún momento, eso pasó entre los 4 o 5 años. Desde esa época cantaba y bailaba. En todas las comidas, asados con amigos y familia.

Sin embargo, esta diseñadora industrial, a diferencia de muchos otros artistas, jamás quiso ser cantante como única profesión, aun cuando finalmente es a lo que más tiempo le ha dedicado en su vida y en lo que hoy está enfocada casi por completo.

Nunca afirmé que quería ser cantante, en parte por ver la flexibilidad financiera que acarrea dedicarte a la música, cosa que veía en mi papá. Siempre tuve claro que había que estudiar una carrera y la música iba a ser una fuente de ingreso aparte y otro lugar para ser feliz.

Su historia sobre los escenarios comenzó muy joven, a los 14 años, cuando tuvo su primera audición para ser parte de “La Pandilla” del programa que animaba José Alfredo Fuentes, “Éxito”, en 1989.

Mi papá me llevó del brazo, casi obligada, a una reunión con Jorge Pedreros. Cuando llegué a la audición había una fila de unas mil personas esperando a entrar a los estudios, nosotros entramos por una oficina. Lo paso mal en las audiciones, si me hubiese tocado hacer esa fila no acepto jamás ir. Hasta hoy tengo problema con que la gente me escuche para juzgarme y no para disfrutar. No me siento con fortaleza como para pasar por esas experiencias.

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Foto René Contreras

En ese primer acercamiento al mundo televisivo y del espectáculo nacional, Moca descubrió que si bien mucha gente entraba a los programas de tv por medio de audiciones, siempre había un par de personas recomendadas que entraban directamente. Y a ella le tocó ser una de ellas.

Así entramos una vecina de Jorge y yo. Y ella fue mi amiga por muchos años, cuando las dos hacíamos coros, básicamente porque éramos las outsiders que no habían hecho la audición, y además éramos las que trabajaban más duro.

Así, Moca tuvo su primer trabajo como cantante en un programa de televisión abierta que era muy popular para la época. Y recién a los 14 años, lo que significó para ella un gran desafío en cuanto a organización de su tiempo, porque aún seguía en el colegio.

Ensayábamos de lunes a sábado de 2:30 a 8:00 de la noche. Era un horario asesino y creo que lo hice sólo porque era chica y no tenía idea lo que era la explotación. Organizarme y lograr hacer un balance entre esta pega y el colegio fue difícil, pero lo logré.

Analizando esa época, Moca reflexiona y recuerda que siempre fue bastante madura para su edad y que eso la ayudó a enfrentar esa situación.

Yo era una señora comparada con mis compañeras de colegio, por los desafíos que me enfrentaba en el trabajo, tenía que verme grande. Una vez en la casa de una compañera un papá me confundió con la profesora jefe. Eso fue inolvidable. Es que a esa edad ya andaba con taco y cartera cruzada y tenía que hacerlo porque en la tele no podían saber que yo seguía en el colegio. Me tenía que cambiar el jumper antes de irme al canal.

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Foto René Contreras

De esta primera etapa, Moca aprendió del rigor del trabajo televisivo, del orden y de estar atenta. En esa etapa también, aparecieron sus primeros complejos.

La pandilla para mí fue alucinante, pero lo pasé mal porque tenía mucho trauma con mi aspecto físico. Me encontraba gorda y trabajaba con chicas que no tenían mi talento para cantar, pero que eran estupendas. Y me ponían ropa apretada porque yo quería verme como las demás. Piensa que además en esa época ya éramos tasadas por los músicos, que eran fácilmente veinte años mayores que nosotros. Y uno cacha que no es la que más miran y se convirtió en una sombra por muchos años de mi carrera.

Después de que terminó La Pandilla de Éxito, Moca pasó a ser corista en Martes 13 y luego vinieron otros estelares, como Motín a Bordo, De aquí no sale, Sal y Pimienta y varios otros programas. Su trabajo como cantante siguió siendo sólo eso, un trabajo, especialmente cuando entró a la universidad.

Siempre quise estudiar algo relacionado con diseño, algo creativo y que tuviera exigencia. Con la universidad vino un cambio de cosmovisión para mí, me enamoré de mi carrera, pasando por encima de todo, hasta mi salud. En el último año de universidad abrí mi propia agencia de diseño junto con un pololo, la que duró varios años.

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Foto René Contreras

Y fue en ese momento en que Moca se olvidó por competo del canto y de la música y se dedicó de lleno a ser directora de arte en la agencia de diseño. Pero todo eso duró hasta un viaje a Brasil, que le cambió la forma de ver la vida.

Cuando volví dije “no diseño más”. En esa época me quería ir a vivir fuera de Chile, no quería trabajar más para los demás, me quería ir, vender todo y ser garzona a Barcelona. Pero esa idea me duró hasta que me enamoré y decidí no irme. Seguía sin cantar y fue la época más freak de mi vida, porque tampoco diseñaba, era dueña de casa y era correctora de estilo de libros. Hasta que descubrí que esa relación no iba para ningún lado y retomé mi conexión con la música. Empecé a trabajar en una orquesta como corista.

Sin embargo, otro hito marcó la vida de Moca y cambió el rumbo de su carrera musical: el 2005 muere su mamá y esto la lleva a decidir cantar sola, por primera vez en su carrera.

Hay una teoría que dice que con la muerte de su mamá, una mujer se libera a lo que realmente vino a hacer, porque en general las mujeres cargamos muchos traumas de mamá.

Ahí Moca toma un trabajo cantando en un hotel y en paralelo es administradora medio tiempo en la constructora de sus primos, lo cual le da suficiente dinero como para vivir y tener el canto en paralelo, como una manera de ser feliz.

El cabaret

No fue hasta que Moca viajó a Francia que algo en su cabeza hizo click. Vio La Vie en Rose y encontró su camino. Decidió renunciar a la constructora (con un año de anticipación) y comenzó a presentarse en Valparaíso, donde sus shows- aún sin nombre- tuvieron la mejor de las recepciones.

Me iba increíble en Valparaíso, tocaba en el Éxodo, en el Pagano, en el Cachas Grandes, Vinilo, Urreola y otros. Por eso tengo tantos seguidores de allá, son los más fieles. De hecho, uno de ellos terminó siendo el agregado cultural de Chile en Beijing y me llevó a China el 2015 a tocar.


Sus influencias pasan claramente por Miguel Bosé- en su época de calzas en el Festival de Viña del 81- y Raffaella Carrá. Cuando sus shows en Valparaíso ganaban seguidores, Moca decidió profesionalizar el canto y entró a estudiar al Instituto Profesional Projazz.

Llevaba muchos años cantando sin estudios y cuando me di cuenta que era algo que iba en serio quise que dejara de ser un amor mítico y pasara a ser un amor racional. Cuando era chica nadie me enseñó a cantar y en la tele nunca se preocuparon de enseñarnos técnica, en mi época no existía el concepto de coach vocal.

Los dos años que estudió en Projazz, Moca conoció a los músicos que hasta hoy la acompañan en escena y fue en esa época también que definió su concepto musical como cabaret franco alemán de la entreguerra.

Cuando tocaba en Valpo varias veces me entrevistaron de la radio de la Universidad de Valparaíso. Ahí en la ultima entrevista antes de que se me ocurriera crear el Jazz Killer, me dicen “ya podemos decir que eres una cantante de cabaret, por los acordeones y el sonido de tus presentaciones”. No recuerdo que le respondí, nunca me habían dicho eso y la idea me quedó dando vueltas. Cuando volví a Santiago armé el Jazz Killer.

El Jazz Killer es el show que más veces ha presentado, el que la llevo a trabajar al instituto donde estudió canto, el que ha llegado a más gente y que le permitió mostrar todas las aristas de su trabajo como cantante, en baile y en actuación. Además, este fue su primer show multimedia, un formato que replica hasta hoy en sus espectáculos.

En noviembre del 2004 vi un show de Kraftwerk que me marcó. Los tipos hicieron una presentación multimedia y rayé de manera obsesiva. Por eso mis shows son así, tiene que haber un sentido entre lo que se hace y lo que se proyecta atrás. Además canto en varios idiomas y si no subtitulas la gente no va a entender que es lo qué les quieres decir.

Cuando hablamos de consolidación, Moca dice que aún no llega y lo asume como una deuda que tiene pendiente.

Consolidarme tiene en parte la sombra de la gorda y de la evaluación, por eso se carga mucho más al miedo que a cosas positivas. Y por eso es una pega en la que ahora, con la madurez del tiempo, estoy trabajando concientemente. Quiero tocar en el Teatro del Lago y en el Municipal de Las Condes. Con eso sentiré que la hice. Por el momento.

Su más reciente show se titula “DietrichPiaf, la otra historia” y para Moca representa su mejor momento como performer, lo cual la hace sentir muy orgullosa.

Es fruto de un crecimiento personal que he hecho en Projazz y directamente trabajando con las personas que conocí ahí. Creo que además es un show limpio de cualquier sombra previa. Si antes trabajaba con las necesidades de deficiencia, ahora hay sólo necesidades del ser, no de trancas para atrás.

¿Se puede vivir de la música en Chile? Moca dice que sí, pero hay que saber organizarse y tener método, ambición y formación. Tienes que conocer tu público, tener un producto bien armado, conocer las reglas del sistema y ser creativo. Hay que hacerlas todas.

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*Fotos René Contreras

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