Las piedras en el zapato

Por Elena

Maleteramente mi hermana me dejó una película el otro día en la casa después de que vino a verme. Su comentario fue «La vi y pensé en ti» y me entregó un sobre de dvd que en la carátula decía “Todos tenemos un… ex”.

Y como diría un amigo: caramba que es cierto.

De partida queridos lectores, la razón por la cual ustedes han seguido mi blog es porque en cierta medida se ven identificados con mi deplorable estado emocional post ruptura, ya que a todos aquí nos han roto el corazón en alguna ocasión. Y ya que estamos hablando de cosas que nos unen, estoy segura que la mayoría aquí presente hemos tenido que enfrentar una situación realmente molesta.

Los ex de la pareja.

Y como molestan esas piedras en el zapato.

Lo malo de tener un ex importante es que al mismo tiempo eso te convierte en la ex de alguien. Las dualidades de una situación que, como se le mire, es difícil de enfrentar.

Las ex de mi ex es una categoría a la que no me gustaría pertenecer, básicamente porque ninguna de ellas me gustaba y no quiero ser como ellas. No quiero ser la típica mina que no logra superar una perdida y se arrastra detrás de un hombre como gusano sin orgullo.

Todos hemos conocido a esas ex sicópatas que hackean cuentas de correo, facebook, interceptan teléfonos como si fueran parte de la CIA y controlan cada uno de los movimientos de su antigua pareja como si fueran su sombra.

Como me carga esa gente.

Claro, como negar que en más de algún momento, todos hemos tenido comportamientos algo psicópatas, pero hay gente que de lleno raya en lo anormal. Lo más sicópata que he hecho en mi vida ha sido verle el twitter a mi ex, y el facebook; sólo que como lo eliminé lo único que le puedo ver es la foto de perfil. Ni comparado con las cosas que mi primer ex novio hizo una vez que me cortó.

Eso tampoco lo entiendo. Si ellos terminan con uno ¿por qué siguen teniendo la necesidad de saber que es lo que uno está haciendo en todo momento? Y ni siquiera es como sólo por saber, como yo, sino que es para hinchar, molestar y cuestionar y, en el caso de Esteban, para insultar y hacerme sentir peor.

Mi primer ex llegó al nivel de hacerse una cuenta falsa en facebook para poder ver todo lo que yo hacía “de encubierto” mientras mantenía una relación con la mina por la que me dejó.

Mi ex actual leer mi blog a veces, pero eso no es un comportamiento psicópata, eso es sólo porque está preocupado por mi, ni siquiera es porque siga enamorado. Supongo que simplemente se siente un poco culpable por haberme hecho tanto mal. Así como supongo que algún día podré perdonarlo.

Ser una ex tipo sicópata es caer en el comportamiento clásico de la Loca de Mierda, el personaje de Malena Pichot. Llamar compulsivamente llorando en la mitad de la noche, caer y recaer una y otra vez con la idea de volver a ser amada, sin importar cuanto daño se haga en el camino; arrastrarse, humillarse y dejarse de querer completa y totalmente.

Lo malo de conocer una mina así es tener un novio que venga con esa piedra en el zapato.

O peor, ser ese tipo de mujer.

No se puede hacer mucho si una se enamora de un hombre cuya ex sigue obsesionada con él, porque finalmente quien tiene que hacerle frente y detenerla es él, no una. Hay que elegir bien sus batallas y si tu novio no es capaz de ponerle freno a una ex, supongo que no es lo bastante hombre como para estar contigo.

Por otra parte, si te das cuenta que estas actuando como una loca de mierda, que llamas, que buscas y que no puedes dejar ir, es muy posible que tengas síndrome de psicópata y debas cuestionarte un poco que es lo que ganas actuando así o si lo único que haces es perderte.

Algunas personas me han dicho que hacer este blog es el accionar de una loca de mierda y que estoy siendo incapaz de dejar ir a mi ex en paz- como si fuera un muerto- aferrándome a él con cada palabra que escribo. No es cierto. No desde donde yo lo veo por lo menos, que es mi pantalla. Hacer este blog me ha devuelto más cosas propias y personales que cualquier otra “terapia” que haya podido hacer para superar lo que pasó.

Desde que comencé a redactar estas entradas le perdí el miedo a escribir otra vez, principalmente porque ya no me asusta pensar y enfrentar que es lo que siento.

Por ahora lo que está claro es que no hay que ser una ex sicópata y ojala, si se puede, hay que evitar a los hombres rodeados por locas de mierda que no superaron la ruptura. Si se puede ahorrar el problema, hágalo. Mientras tanto, yo evitaré convertirme en una ex tipo piedra en el zapato que no hace más que molestar y me preocuparé de mi y en enfocarme en lo que me hace bien. Ya lo he dicho varias veces antes: cuando se tiene el corazón roto es momento de ser egoísta y concentrarse sólo en lo que a uno no le daña.

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