La mejor amiga

Por María Jesús Gonzalez

Hace once años te vi jugando yoyó, con una sonrisa me saludaste y me hiciste sentir acogida en ese grupo, donde era una completa novata.  En un principio las risas y química formó el inicio, que ni tú y yo imaginamos que duraría tantos años.

Porque una amistad verdadera toma años de experiencias compartidas, horas de conversaciones, horas de risas, horas de lágrimas.

De forma espontánea y sin darnos cuenta formamos un lazo, con altos y bajos, espero que no se rompa. Con el paso de los años las conversaciones humorísticas, pasaron a segundo plano y las profundidades llenas de reflexiones llegarían y las famosas pruebas, que tú y yo sabemos harían cuestionar el lazo que se fortalecía.

Siempre agradeceré que no te dejaste influenciar por palabreos de gente tonta, y creíste en mi, porque admitámoslo, no soy carismática a diferencia de ti.

Seguían pasando los años y problemas más graves llegaron a nuestras vidas, y sin palabras, sólo bastaba un simple abrazo para contener muchas lágrimas y mágicamente el momento triste pasaba a carcajadas infinitas.

Cuanto personaje pasó por nuestra “bitácora”, dándonos material para reflexiones y risas.

Jamás imaginé que tu serías tan importante en mi vida y que calarías de forma tan profunda en mi ser.

Y con respecto a ese distanciamiento tonto, que asumo mi total culpabilidad; en mi defensa puedo decir que pasaba una de las fases más oscuras de mi vida y en mi mundo creía que no te merecías la basura por la cual pasaba, más aún si tu pasabas por un mal momento. Era como llenarte de mi basura personal y eso tú no te lo mereces. Además necesitaba experimentar la soledad auto impuesta, para renacer. Fue una fase maldita, pero espero que lo comprendas. Y conozco las consecuencias de eso. Pero como se de las consecuencias, sé que lo entenderás y me perdonarás.

Ahora pasas por un momento que podría decir es como la cúspide de un dolor que llevas años sobre tus hombros, pero admiro tu temple y más te respeto aún y amo como ser humano; dentro de mi corazón sé que como un ave fénix brillarás, porque si en algo eres experta es en surgir y levantarte, con glamour y una bella sonrisa.

Personas como tú no se encuentran a la vuelta de la esquina, la vida las coloca a propósito para enseñarnos lecciones tan valiosas y brindarnos momentos tan especiales, que jamás se olvidan.

No suelo decir “te amo”, pero a ti siempre te lo digo, porque una persona cómo tú es para amar. Siempre agradeceré tu apoyo incondicional, sobre todo en esos días en los cuales no encontraba el “horizonte” y en vez de recriminarme o destruirme en críticas, me hacías sonreír. Ahora sólo espero que el sol salga y siempre cuentes conmigo.

Porque once años tienen más peso que unos meses de fase tonta.

La amistad entre mujeres existe, el imbécil que dijo que es un mundo lleno de envidias y celos, que se pudra, porque sí existe y es como una plantita; se cultiva y lamento descuidar la planta con mi infantil actitud, pero no creo haberla matado.

Eres una de las mujeres a quien más admiro y un ejemplo a tomar en cuenta, en mi vida.

Te dedico la canción de Queen: You’re my best friend.

Comentarios

comentarios