Estoy perdida (pero no soy una perdida)

Por Elena

Generalmente las cosas de las que uno más huye son las que nos alcanzan más rápido. Puede ser Murphy, puede ser ley de la vida, lo que no es definitivamente es coincidencia.

Porque tal y como escuché hace mucho tiempo: las coincidencias no existen, sólo existe lo inevitable. E inevitablemente tengo que asumir que estoy perdida. Si hace unos meses todo esto comenzó porque no sabía quien era, ahora el problema es que no sé a donde voy.

Si es que realmente hay que ir a algún lado.

El otro día me di cuenta de que cada mañana hago lo mismo: ducha, desayuno, trabajo. Me di cuenta también que era una rutina que por mucho tiempo busqué y que me da una estabilidad que necesitaba y que agradezco. Pero no puedo evitar sentirme estancada.

Como si estuviera metida en un circulo vicioso que lentamente me está pudriendo.

¿Me uno al club o estoy sola en esto?

Pero en el fondo no es la rutina lo que me molesta, es lo que esconde el estar acostumbrada a hacer todos los días mayoritariamente lo mismo y cada vez con menos ganas.

No sé para donde voy y eso a ratos se me convierte en una carga que no sé como llevar. No sabría decir cuando fue que me dí cuenta que no tenía ni la más mínima idea de cual para donde voy, a veces pienso que estaba tan concentrada en vivir el día a día para superar el tema de la ruptura que ese se convirtió en mi modus operandis. Vivir el día.

No se trata de un tema de irse de fiesta en fiesta, se trata de no tomar decisiones, de no hacer grandes planes a futuro, de conformarse un poco con lo que se hace y olvidarse de las expectativas que se tenían.

A lo mejor no quiero recordar las expectativas que tenía para cuando tuviera 26 porque ahí si que sería una frustrada. Se suponía, según mis previos planes de vida, que a los 26 ya estaría terminando mi magíster. Se suponía que debería haberme ido a estudiar a New York en Columbia.

Pero hoy tengo que asumir que ese sueño se me desvaneció lentamente cuando me di cuenta que irme sola a Estados Unidos sonaba bonito en el papel o en la teoría, pero que realmente me da un pánico enorme tener esa aventura sola y me gustaría tener alguien con quien compartirla.

… Y en esa línea, se suponía que a los 26 yo ya sabría con quien iba a estar, que iban a haber planes de pareja. Que iba a tener un sueño en conjunto con alguien para los años venideros.

Pero el estar perdida no pasa por no tener a alguien al lado. Sí, tal y como me escucharon decir. Estoy hablando de un estado personal que tengo que pasar sola.

Porque supongo que ahora es cuando. Viéndolo de manera positiva, este es mi momento para ver mi lienzo personal en blanco y comenzar a pintar. El problema es que tengo una paleta de colores infinitos y sólo me puedo concentrar en contemplar el blanco frente a mi, incapaz de comenzar a dibujar.

Tengo la vida por delante y lo único que hago es desperdiciar días pensando en que es lo que eventualmente quiero hacer.

He llegado a pensar en cambiar de carrera, hacer otra cosa. Pero desde que tengo memoria es esta profesión la única cosa que he tenido clara, la única convicción a la que he sido fiel. Sé que mi estado de “perdición” es momentáneo, pero no por eso es menos desagradable. Hay tantas opciones y ni siquiera es que no pueda decirme, es que no tengo ni la motivación para sentarme a analizar una posible decisión.

¿Se han sentido así de perdidos alguna vez? A mi se me vinieron abajo los planes que tenía o que pensé que tenía y cuando revisé los anteriores a esos me di cuenta que ya no me eran llamativos. ¿Tuvieron alguna vez que parar un minuto y volver a encontrar su norte?

¿Qué es lo que se debe hacer en estos casos? ¿Es realmente tan malo a veces no saber que se quiere hacer con la vida?

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