El fin de las vacaciones: La vuelta a la rutina para niños y adultos

Llegó el momento de volver a la realidad. Los días ya se están acortando, las vacaciones se terminan y es hora de volver al trabajo. O aún peor: volver al colegio.

Es posible que los niños sufran de un poco de ansiedad en esta época, principalmente por el comienzo de una nueva rutina.

La psicóloga Verónica Navarrete Brescia, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico aconseja ciertas acciones para ayudar a los niños a adaptarse a esta nueva etapa con menos estrés.

En vacaciones existe un cambio de jornadas en toda la familia. Se pasa de una la rutina y la disciplina al descanso. En esto es muy relevante que el proceso debe ser paulatino y para nada orientado a que los niños vivan en un periodo sin normas y rutinas.

Una vuelta a clases sin ansiedad

Es bueno que en vacaciones los niños hagan actividades que les permitan desarrollar habilidades e intereses personales, por lo que es positivo inscribirlos en escuelas de verano. También es recomendado que los padres escuchen y conversen con sus hijos, para reforzar sus recursos y capacidad de enfrentar problemas a través del reflejo de situaciones que acontecen en la familia y que pueden servir, como ejemplo, al ámbito escolar.

Para los niños que ingresan por primera vez al colegio es importante que la familia comience durante el verano un proceso paulatino de organización del niño a rutinas, horarios y habilidades requeridas para el proceso de adaptación al colegio a través de la organización de la dinámica familiar.  

En este sentido es bueno regresar al hogar no justo el día antes del ingreso escolar, sino más bien que los niños regresen a su entorno y poco a poco vayan adquiriendo rutinas y hábitos. Es importante, además, acompañarlos en este proceso, motivándolos con mensajes positivos en relación a lo que aprenderán, los amigos que van a encontrar entre otros.

Es esperable que los niños en estos primeros días de adaptación se muestren irritados, cansados e incluso a veces tristes, por eso los padres deben tener mayor tolerancia y paciencia con ellos, darles mucho cariño y tratar de entenderlos en el proceso de adaptación que están viviendo. Es bueno transmitirles confianza en sí mismos, ya que se sienten presionados y muchas veces con expectativas de fracaso. Reforzar los aprendizajes por sobre el éxito para así potenciar autoestima y motivación.

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