Compañía Escuela Kandyan estrena obra “Mitos en el cuerpo”, un encuentro entre la isla de Chiloé y la isla de Sri Lanka

El pasado 18 de agosto se estrenó “Mitos en el cuerpo”, obra creada por la compositora y bailarina Catalina Vidales, directora de la compañía Escuela Kandyan.

Con el grupo de estudiantes que conforman el curso de Profesorado Kandyan impartido por Catalina Vidales, se emprendió una investigación buscando el sentido y origen de los movimientos de la danza Kandyan. Como fruto de este análisis, donde los mitos y los ritos se entremezclan, constataron que ciertos personajes mitológicos son universales, y que a partir de esta universalidad hay encuentros culturales paralelos. En este caso, este encuentro lo establecieron a través de la Fiura, monstruo de la isla de Chiloé y Kuveni, demonio de la isla Sri Lanka.

En un espacio de trabajo creativo a partir de la mezcla de imaginarios mitológicos, considerando también la zona geográfica donde cada uno de estos personajes viven, la directora y las bailarinas se desafiaron a concebir esta puesta en escena relatando la historia de cada uno de estos personajes y realizando un ritual, simulando la estructura de un ritual propio de Sri Lanka, el Kohomba Kankariya, apelando a la búsqueda del sentido personal que cada una le atribuía a la danza.

El trabajo musical acompaña de distinta forma a cada parte de la obra.  Para introducir y presentar a los personajes mitológicos Catalina Vidales compuso, ejecutó y grabó  música relatada con un ritmo específico para que fuera acompañada por cada danza, en donde se pueden apreciar sonoridades chilotas occidentales y rítmicas orientales. Para la segunda parte del ritual la música fue hecha y ejecutada en vivo de manera grupal con el fin de conectar y dirigir la energía.

Más allá de una muestra de danza, esta obra presentó al público un conflicto universal y personal según la psique de cada espectador. Este conflicto, representado a través de dos personajes mitológicos malévolos cuyas malas energías, malos pensamientos o malas intenciones, enferman a las personas, a la sociedad y al mundo, tiene como posibilidad de sanación el rito. Es por esto, que en la parte final de la obra, se realizó un ritual y se instó a la audiencia a experienciar que la sanación y la alegría son posibles y reales.

Fotografías: Natalia Dintrans.

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