Celos, celosos, celopatas y todo lo que hay entremedio

Por Elena

Mi computador es una caja de sorpresas. Nunca sabes que canción va a salir cuando la música en random. Puede ser Iron Maiden, puede ser Pearl Jam, The Cure o incluso la Sonora de Tommy Rey. Es el popurrí música más variado que he visto.

Por eso no me sorprendí cuando el sábado pasado mientras hacía el aseo comenzó a sonar “Celos” de Daniela Romo. Lo que me asustó fue sabérmela y cantar mientras pasaba la aspiradora. Me sentía toda una dueña de casa.

Resulta que para mi mala suerte, la mugrosa canción se me quedó pegada y la tarareé por varios días hasta que me senté a redactar esa entrada. Y es que el tema de los celos da para mucho y me sorprendió darme cuenta que no había hablado de eso.

La canción de Daniela Romo es claramente una exageración, digo “Celos de tus ojos cuando mieras a otra chica, siento celos” es claramente un signo más que de celos de una patología clínica. Me asusta pensar que hay gente así. Es más, me asusta pensar que hubo un momento en que salí con un tipo así.

Que Dios me libre de toparme con otro inútil como ese.

Mi primer ex era totalmente celoso. Me celaba de cualquier cosa, de todo, yo creo que se imaginaba lo peor siempre y en su momento lo excusé porque su ex lo había engañado y el había quedado super inseguro. Pero este pelmazo estaba enfermo. No me dejaba salir con mis amigos, no me dejaba hablar por teléfono con nadie, para él cualquier persona en un radio de 5 kilómetros a la redonda era una potencial amenaza.

Y claro, resultó que ser él el infiel de la relación.

Conversando del tema con la Cata en nuestras maratones semanales en pro del estudio del género masculino me dijo algo que me quedó dando vueltas.

– Nena, todos los hombres son celosos, pero ninguno lo dice

Claro, Mauricio siempre negó sus celos y me alegaba que poco menos yo era una disparada por el mundo. Si al final todo me lo daba vueltas y era culpa mia. Cada vez que me acuerdo de él entiendo menos que carajo hice esos dos años de mi vida.

Después vino Alan y él era lo opuesto. Él me incentivaba a salir con amigos, a no quedarme en casa, a tener una vida social activa. No puedo reclamar nada en su contra referente a ese tema.

Claro, él no entendía que después de todo lo que había pasado con Mauricio a mi se me apretara la panza de saber que él salía los fines de semana y que en el grupo de amigos estuviera incluida su ex. Esa que siempre estuvo ahí. Esa que nunca me agradó y que despertó a la celosa en mi.

Mi teoría es que existen tres tipos de celosos. Los que son celópatas por defecto y a quienes nunca les han hecho nada pero son celosos igual. Esos que en todas sus relaciones son asfixiantes, inseguros y, aunque no les den motivos para, hacen el show igual.

Luego están los que son celosos porque les han hecho daño antes, los gorreados. Me incluyo en ese grupo, totalmente. Al menos en mi caso no hago escenas ni nada, sólo me la aguanto en silencio y me paso un millón de rollos. Pero nunca digo “No, no salgas, si tú sales esto se terminó”. Soy más de la premisa “Confío en ti, pero no confío en esas zorras”. Mis celos radican en mis propias inseguridades y por eso creo que peleo sola con mis demonios.

Y por último están los celosos porque son infieles. Y esos son los peores, porque piensan que su pareja es de la misma calaña que ellos y andan buscando el engaño en todo. Esos paranoicos que interfieren llamadas, contratan poco menos que a detectives para seguir a la polola y a la primera hacen el escándalo del siglo.

No creo que haya una persona que no sea para nada celosa. Desde la premisa de que uno está con alguien que quiere en algún momento, en mayor o menos intensidad, se va a sentir esa angustia de “no me lo vayan a quitar”. La clave va en como se maneje. Si una cosa he aprendido es que cuando uno le dice a un hombre que no haga algo, más ganas le van a dar de hacerlo y por eso es imposible mantener una relación llena de restricciones.

Ojala poder estar con alguien honesto, con quien ser partners y poder contarse las cosas, alguien que no tenga que mentirme para estar sólo con sus amigos o con otras personas. Tener espacio de pareja y espacio para salir. Alguien que te respete y respete lo que se tiene entre los dos.

¿Estaré pidiendo mucho?

A veces es rico sentir que te celan, porque es una de las señales más claras de que le importas a la otra persona. Pero no hay nada peor que tener a un carcelero al lado que no te deja hacer nada y que cuestiona a todos tus amigos. Porque finalmente eso no significa otra cosa más que no confían en ti y en que no les harás daño. Y si uno está con alguien nunca es para hacerle daño. ¿O no?

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